domingo, 4 de septiembre de 2016

Fantasma de la Inutilidad

Para el autor, existen tres fuerzas que convierten al fantasma de la inutilidad en una amenaza en la actualidad: la oferta global de fuerza de trabajo, la automatización y la gestión del envejecimiento.

Hoy en día, grandes empresas prefieren deslocalizar sus fabricas buscando abaratar costes, utilizando mano de obra cualificada, pero en lugares del mundo donde las condiciones laborales son más precarias, todo ello consecuencia de la globalización de la economía.

A su vez, otra de las fuerzas que intervienen en la inutilidad a juicio del autor sería la automatización de procesos. La sociedad siempre ha tenido presente el temor a la pérdida masiva de puestos de trabajos fruto del desarrollo de las maquinas, que con el paso del tiempo se ha ido demostrando, aunque no todo el empleo se ha visto mermado. En mi opinión, los avances tecnológicos han ayudado también a generar nuevos puestos de trabajo en sectores que hoy en día son punteros como el I+D+i.

Por último, otro de los detonantes de la inutilidad es el envejecimiento. Y cuando hablo de envejecimiento no me refiero a la tercera edad, no, el autor nos describe como muchas compañías desprecian el talento de un trabajador de cincuenta años, al que consideran complicado reciclar frente a la facilidad de sustitución por otro de corta edad con nuevas habilidades.

Esta situación genera un problema para la sociedad, que le cuesta encajar a trabajadores con alta cualificación y experiencia pero falto de habilidades para el desarrollo del trabajo.
Cuando a finales del siglo XX surgió esta situación, se fomentó el desarrollo de la jubilación y la distribución de la riqueza desde los mas jóvenes hacia los más mayores. Pero, actualmente, en una sociedad con tasas de nacimiento bajísimas y tasas de mortalidad rondando los 80 años, ¿qué economía es capaz de sostener el sistema?

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